Beneficios del Omega 3

Beneficios del Omega 3

Corazón:
Las enfermedades cardiovasculares representan la primera causa de muerte en muchos países
del mundo y uno de los más importantes problemas de salud pública. El riesgo cardiovascular se puede
modificar con la implementación de hábitos de vida saludables, entre los cuales el más importante
es la calidad de la alimentación y la ingesta de Ácidos Grasos poliinsaturados Omega-3 que tienen
un importante efecto cardioprotector.

Presión arterial:
La hipertensión arterial (presión alta) es un factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares.
La ingesta de grasas saturadas eleva la presión arterial. Se ha demostrado que la presión arterial
disminuye al aumentar el consumo de ácidos grasos Omega-3, por el efecto vasodilatador de los mismos.

Arritmia y muerte súbita:
La aparición de arritmias es una de las complicaciones más graves que puede sufrir un infartado. Recientes estudios describen que los ácidos grasos Omega-3 tienen la capacidad de estabilizar eléctricamente al corazón, lo que explica su acción antiarrítmica, disminuyendo la probabilidad de muerte súbita después de un infarto. Los ácidos grasos conservan las paredes de las células sanas y flexibles, reduciendo los riesgos de problemas de ritmo cardíaco y previniendo la formación de coágulos de sangre.

Depresión, regulación del humor:
Las conclusiones de múltiples estudios demuestran que bajos niveles de Omega-3 van asociados a síndromes depresivos, precisamente por su importancia en la función del sistema nervioso. Un consumo adecuado de ácidos grasos Omega-3 podría prevenir la depresión y contribuir positivamente en su tratamiento, induciendo el aumento de la serotonina.

Concentración:
La fluidez de las membranas celulares es fundamental para su función. Las grasas del cerebro, formadas por ácidos grasos, participan en la estructura de las membranas celulares. Cuanto mayor sea la proporción de ácidos grasos omega-3 en la membrana, mayor plasticidad y fluidez de la misma. Las dietas deficitarias en Omega-3 tienen consecuencias en la estructura y en el funcionamiento del cerebro, así como en el aprendizaje y la concentración mental.

Resistencia contra las enfermedades y las inflamaciones:
La función de muchas células inmunológicas depende de la colaboración de diversos nutrientes. Hay pruebas que demuestran que los lípidos desempeñan un papel regulador de la inmunidad. La deficiencia de ácidos grasos esenciales reduce la respuesta inmune

Cáncer:
El cáncer constituye la segunda causa de muerte en los países desarrollados, y en su aparición influyen los factores genéticos y medioambientales. Los científicos insisten en que la enfermedad puede evitarse si se modifican los estilos de vida, entre ellos la alimentación, por estilos más saludables. Existen numerosas investigaciones que han demostrado que los ácidos grasos Omega-3 tienen la capacidad de reducir el crecimiento de células cancerígenas y que, por lo tanto una dieta rica en dichos nutrientes reduce la incidencia de cáncer de mama, colon y próstata.

Embarazo y Lactancia:
Durante la vida fetal y hasta el primer año de vida, existe un aumento en la acumulación de ácidos grasos Omega-3 en el cerebro y la retina del bebe, a expensas de la madre. Este proceso es fundamental en el desarrollo psicomotor y crecimiento del niño. Los ácidos grasos omega-3 son transferidos de la madre al feto a través de la placenta y luego del nacimiento a través de la leche materna, por lo que existe una relación positiva entre el consumo de ácidos grasos esenciales de la madre, con lo que reciba el bebe. Además, los omega-3 reducen el riesgo de hipertensión asociada al embarazo, por su acción antihipertensiva descrita en “Beneficios para el corazón”.

Desarrollo visual del feto:
Los ácidos grasos omega-3 son importantes para la visión, porque permiten al cerebro captar más rápidamente las imágenes que el sujeto está observando, esto debido a que estos nutrientes se encuentran en altas concentraciones en la retina del ojo, que es la encargada de transformar la energía lumínica en energía nerviosa. Si comparamos el ojo con una cámara de fotos, la retina sería la película de la cámara. La deficiencia de los ácidos grasos omega-3 durante el embarazo, pueden traer como consecuencia una menor agudeza visual del recién nacido

Desarrollo y crecimiento de los niños:
Durante la vida fetal y hasta el primer año de vida, existe un aumento del proceso de acumulación de ácidos grasos omega-3 en el cerebro. Las necesidades de estos ácidos grasos aumentan durante este periodo, puesto que son fases de crecimiento y desarrollo del tejido celular. La deficiencia de estos ácidos grasos esenciales puede provocar serias alteraciones del crecimiento, aprendizaje y desarrollo de las funciones motoras, puesto que dichos nutrientes son constituyentes de las membranas celulares del cerebro y forman parte de las estructuras del sistema nervioso

Refuerzo del sistema inmunológico del recién nacido:
Otro beneficio del Omega-3 se encuentra relacionado con el sistema inmune. Se ha demostrado que tiene una función reguladora de la síntesis de sustancias que causan trastornos como fiebre, dolor, hinchazón e irritación.